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Experiencia
de Mediación Escolar en la Costa Atlántica Argentina
Autores:
Ana V. Russomanno Bermudez de Igolnikov y Daniel Igolnikov
www.mediacionescolar.freeservers.com
discrepanciayacuerdo@hotmail.com
En
el Municipio de la Costa Atlántica Argentina se realizó
la experiencia piloto del programa de prevención de la violencia
¨Educar para la paz¨.
En el ámbito de las escuelas públicas los programas
son solventados con aportes privados gestionándose también
otros apoyos estatales.
Todos los programas se enmarcan en la continuidad de los proyectos
con base en la prevención y capacitación que la Asociación
Internacional de Abogacía Preventiva (AIAP) viene desarrollando
desde su fundación en Santiago de Chile en 1993.
EL
PROGRAMA DE PREVENCION DE LA VIOLENCIA
Frente
a esta encrucijada en que la violencia ha puesto a toda la comunidad
social y en particular a la comunidad escolar, hemos elaborado desde
el análisis teórico y la experiencia un programa de
prevención con educación, que si bien se desarrolla
dentro del contexto del aprendizaje escolar, al producir cambios
de hábitos o de respuesta buscan extenderse a las formas
de convivencia externas a su ámbito.
Este
programa comprende básicamente tres módulos: el primero
de detección de las causas de la violencia, el segundo concientización
de todos los actores del proceso escolar, el tercero entrenamiento
en sistemas de resolución de conflictos escolares.
Detección
de las causas de la violencia
Creemos
que para elaborar un plan eficaz de prevención no pueden
establecerse fórmulas únicas ni exclusivas, pues es
imprescindible un análisis particular de las causas que generan
la violencia en un establecimiento o comunidad dada. Cuanto más
circunscripto se encuentre este análisis geográficamente
mejor y más eficiente será el programa a desarrollar.
Más
allá del planteo general respecto de las posibles causas,
lo cual puede inducirse con una investigación global, debemos
centrarnos en la investigación particular que podremos analizar
a través de encuestas, interrogatorios y charlas con directivos,
docentes, padres y alumnos para que cada uno de ellos dé
su propia visión del problema.
Estas
encuestas deben ser comprensivas en primer lugar del análisis
de los conflictos que se susciten dentro y fuera de la escuela.
Lo mejor o más práctico podrá será comenzar
con preguntas o consignas orientadoras para dar luego opciones de
incluir otros puntos no mencionados específicamente.
También
será conveniente analizar separadamente cada establecimiento
escolar individualmente y dentro del él los distintos niveles
educativos (desde el jardín de infantes o nivel inicial,
hasta el nivel secundario o polimodal) pues tampoco es conveniente
elaborar un plan único pues las causas y consecuencias de
las conductas violentas pueden no tener relación entre ellos
lo que nos impedirá en definitiva elaborar eficazmente un
plan preventivo.
Estas
encuentas deben luego ser analizadas en forma teórica y gráfica
para tener un panorama más claro de las causas que son necesarias
atacar. Se trata de un proceso de evaluación y diagnóstico.
Plan
de concientización. Paz vs. Violencia
Luego
de un minucioso plan para una aproximación a la determinación
de las causas que originan violencia, debe comenzarse un trabajo
planificado y sistemático para concientizar a la comunidad
escolar en su conjunto (directivos, padres, alumnos, etcl) de la
necesidad de utilizar los conflictos con fines constructivos de
modo tal que la violencia sea reemplazada progresivamente por la
paz pues los episodios de violencia influyen negativamente no sólo
en la convivencia escolar sino también y fundamentalmente
en el proceso de aprendizaje.
Los
autores están de acuerdo en que ¨los conflictos destructivos
pueden hacer trizas la eficacia, destruir relaciones, sabotear el
trabajo, posponer y reducir los esfuerzos de enseñanza y
aprendizaje y devastar el compromiso individual con las metas de
la organización¨ (Janz y Tjosvold, 1985)
Debe
desarrollarse la conciencia positiva de considerar que el propósito
del plan preventivo no consiste en la negación de los conflictos
ni tampoco su eliminación, pues los conflictos pueden considerarse
desde el punto de vista constructivo como potenciadores de un cambio
de conducta o de actitud, pues ¨los conflictos dan la oportunidad
de ver con más claridad un problema, generan nuevas ideas
y motivan el cambio para mejor¨ (Johnson y Johnson, ob. Citada
pág. 32).
Tal
como ya lo han expuesto distintos autores¨... para eliminar
la violencia y resolver los conflictos destructivos las escuelas
deben comenzar por admitir que tales conflictos están fuera
de control... el paso siguiente consiste en poner en marcha un programa
de prevención de la violencia ...que no sólo incluya
medidas para prevenir la violencia sino también modos de
desarrollar y sostener patrones constructivos de conducta¨
(Johnson y Johnson- Cómo reducir la violencia en las escuelas,
pág. 21).
Pero
para el eficiente funcionamiento del programa de prevención
de la violencia necesitamos prioritariamente lograr un verdadero
compromiso de todos los actores de la comunidad escolar pues cualquier
intento que se pretenda sin una participación efectiva de
todos ellos está condenado al fracaso.
Es
necesario que las autoridades se comprometan con la realización
de los programas brindando no sólo su cooperación
sino su participación efectiva en el proceso, que los docentes
comprendan la necesidad de incluir dentro de los esquemas curriculares
distintos aspectos que tienen que ver con la aplicación de
los sistemas de resolución de conflictos, herramientas efectivas
de comunicación, inversión de perspectivas, propuestas
constructivas y análisis positivos de conductas, ya que ¨la
capacidad para el liderazgo, la toma de decisiones, la generación
de confianza, la comunicación, y el manejo de conflictos
deben enseñarse tan deliberada y detalladamente como las
aptitudes académicas¨ (D. W. Johnson, 1972/93, 1078/91)
que los padres ayuden a sus hijos a incorporar dentro del ámbito
familiar los cambios de hábito y aceptación de conductas
constructivas que han desarrollado dentro del proceso de aprendizaje,
y por último que los alumnos se involucren en este cambio
constructivo, tomando conciencia que su partipación implica
un proceso pacificador con vistas al futuro mediante el desarrollo
de una verdadera conciencia solidaria.
Los
alumnos deben asumir que la violencia no es la única respuesta
a los problemas y si bien ¨tienen distintas ideas sobre cómo
se resuelven los conflictos... algunos se basan en el dominio físico
por medio de las amenazas y violencia...otros emplean el ataque
verbal, la indiferencia, ceden o replican al otro en sus mismos
términos¨(Johnson y Johnson, pág. 34) debemos
fomentar que existen otras formas no agresivas.
Debe
asumirse que todas las formas violentas producen más y más
caos en el aula de modo tal que se impone un cambio necesario si
se quiere optimizar el aprendizaje y recuperar la convivencia pacífica.
Otro
de los puntos a asumir desde la perspectiva institucional-escolar
(autoridades, docentes) está dada por el hecho que la implementación
de procedimientos de resolución de conflictos por parte de
los mismos alumnos no vulnera en modo alguno el sentido de autoridad
desarrollado a nivel escolar, sino que promueve en ellos una sensación
de confianza en sí mismos y de compromiso con los otros.
El
principio verticalista de autoridad no se encuentra eliminado ni
tampoco vulnerado, en todo caso su participación en la resolución
de los conflictos reaparecerá cuando haya fracasado el proceso
de mediación y deba arbitrarse sobre ellos pues no existe
conflicto escolar que pueda quedar sin resolver.
Entrenamiento
en resolución de conflictos escolares
¨La
prevención de la violencia y la resolución de conflictos
están interrelacionadas... El entrenamiento de los estudiantes
en la resolución de conflictos no sólo ayuda a la
escuela a convertirse en un lugar ordenado y pacífico con
educación de alta calidad , sino también mejora la
enseñanza¨ (Johnson y Johnson, ob. Citada pág.
18).
El
programa contempla en esta fase tres estadios diferentes. El primero
la capacitación en herramientas de comunicación, que
a su vez comprende seis módulos donde se alterna la herramienta
en sí misma con la aplicación de una regla de negociación
concreta. El segundo se desarrolló a través de seguimiento
y tutoría de los mediadores docentes y alumnos ya entrenados,
comenzando en esta fase la práctica con mediaciones originadas
en los conflictos que los compañeros accedan a someter al
proceso.
La
última face, que en realidad es una etapa única sino
continua, consiste en la realización de talleres de entrenamiento
en nuevas herramientas de comunicación, de reglas de negociación,
de perfeccionamiento de los conocimientos ya adquiridos y realización
de talleres, seminarios y encuentros con otros mediadores de modo
que el intercambio de experiencias contribuya eficazmente al proceso
de aprendizaje y capacitación.
EXPERIENCIA
EN LA COSTA ATLANTICA ARGENTINA
En
la costa atlántica argentina se realizó la primera
experiencia piloto del programa de prevención de la violencia
escolar
En
el relevamiento de la primera fase del programa del año 2001
o sea la detección de las causas de los conflictos escolares
en el que han participado directivos, docentes y auxiliares de ocho
escuelas, seis de Mar de Ajó, una de San Bernardo y una de
La Lucila del Mar se pudo establecer en qué orden eran visualizados
los conflictos infra y extra escolares quedando configurado el panorama
de la siguiente manera:
Conflictos
intraescolares
-nivel socioeconómico 23%
-violencia física 21%
-dificultad de aprender 17%
-ofensas psicológicas 12%
-discriminación 9%
-diferencias de edad 9%
-resistencia a la autoridad 8,9%
-adicciones 0,1% (solamente mencionado por una escuela)
De
ello pudo analizarse que las variables que tenían que ver
con la violencias (física, y psicológica) ocupaban
con el 50% de la conflictividad escolar.
También
pudo observarse al comparar los guarismos individuales de cada establecimiento
que en aquellos donde el nivel socioeconómico del alumnado
estaba por encima de los otros los conflictos motivados en resistencia
a la autoridad eran un 50% mayores que aquellos llegando a ocupar
el 25% de la conflictividad total.
En
cuanto a la conflictividad fuera de la escuela la evaluación
también del año 2001 dió los siguientes resultados:
-falla de trabajo 26%
-escazes de recursos 22%
-violencia familiar 21%
-abandono/separación 18%
-rebeldía 5%
-fanatismos deportivos 4%
-creencias religiosas 4%
Concluimos
entonces que los aspectos relacionados con la problemática
económica ocupaban casi el 50% de la conflictividad escolar.
También
aquí la rebeldía en los niveles socioeconómicos
más altos era un 50% mayor que en los otros establecimientos.
No
dejó de sorprendernos el hecho que resultó del análisis
comparativo por separado del staff docente y directivo de un mismo
establecimiento, que arrojó resultados de diferencia abrumadora.
Los directivos consideraron en general de mayor incidencia los factores
socioeconómicos y la dificultad de aprender, en tanto que
los docentes centraban su preocupación en la violencia y
la resistencia a la autoridad; lo que nos orientó también
en la necesidad de incluir esta problemática dentro del plan
global.
También
se realizó la segunda fase del programa correspondiente al
año 2001 o sea el plan de concientización a través
de charlas con los directivos y los docentes para explicarles la
temática del proyecto y comprometerlos en su desarrollo.
Se les explicó que los docentes a través del trato
permanente con los alumnos pueden apreciar los progresos diarios
que el entrenamiento en mediación y los procesos de mediación
propiamente dichos van produciendo en la comunidad escolar. Esto
también es necesario para evaluar el desarrollo de los programas
de prevención de la violencia y la formación de los
mediadores.
Para
la capacitación de los alumnos, se siguieron los lineamientos
desarrollados en el programa de entrenamiento incluido en el libro
·"Educar para la Paz " (Ed. AIAP 2000, pág.
117 y siguientes).
Siguiendo
con el programa, fueron capacitados veinte alumnos mediadores de
cuatro escuelas públicas en el nivel de 12 a 14 años,
incluyendo en el mapa educativo tres localidades del municipio de
la costa, localidad balnearia argentina, los que además de
su capacitación han asumido un compromiso con la paz.
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